Válgame dios!
Esta semana me he auto-soprendido. He dicho casi todas las cosas que sentí.
¿En qué clase de monstruo me he convertido?
Nunca había actuado así en mi vida.
Y lo peor, (o lo mejor)... es que no me arrepiento! De hecho... se siente bien, pero no deja de llamarme la atención, ya que no sé la causa de ese cambio repentino en mí. Tampoco sé las consecuencias... (aún no se han manifestado).
Pero bueno... como conocido dicho, y válgame la redundancia.. lo dicho dicho está.
Y puede que esté bueno dejar de ser cagona alguna vez... o puede que me de cuenta que es al pedo, o puede que se vaya todo a la recalcadísima concha de su madre.
¿Quién sabe?
viernes, 8 de junio de 2007
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